Escuelas de Arquitectura en el 2020 (1)

Algunos mas críticos presagian lo que ocurrirá en le futuro: las universidades creadoras de valor y de innovación serán las principales generadoras de la economía.
Claro, con todo este asunto del Plan Bolonia y otros etc parece poco consecuente meter en el mismo saco a todas las ramas universitarias. La rama de Arquitectura y Urbanismo volverán a ser las impulsoras en el futuro de la economía. En España todo hace presagiar que esta crisis -angustiada en extremo de un sistema piramidal- pueda convertirse en un sistema mas horizontal donde la riqueza fluya y haga asentar las bases –que en su día se crearon en forma de infraestructura– para ahora convertirse en una solida maya de conocimiento donde prime la innovación. El papel fundamental lo jugaran los emprendedores y los emprendimientos y aquí es donde surge la duda razonable si las universidades publicas están preparadas para ese cambio en donde prime la proactividad.

Por mirar un poco a nuestro alrededor el programa Innovation Nation de Reino Unido, en el que se pretende movilizar de forma sintonizada lo público y lo privado con el fin de convertir al país en uno de los más innovadores del mundo. Y, en ese programa, la función de las universidades como estructuradoras de grupos de investigación, en estrecha relación con la empresa privada, más próxima al mercado, se considera sustancial.

Sólo Harvard tiene un endowment acumulado de 2.800 millones de dólares; compárese con la mejor dotada por este concepto de las escuelas de negocios de España, el IESE, que dispone de 56 millones de dólares.
El reto de aumentar las donaciones de la parte privada de los sistemas de innovación nacionales va a ser la norma en los próximos años. Así, por ejemplo, Oxford anunció recientemente el inicio de una decidida campaña para conseguir 1.250 millones de libras en donaciones privadas.

Existen proyectos como Fynanz.com, en el que los estudiantes universitarios solicitan recursos de personas individuales (como familiares y amigos) para financiar sus estudios (a cambio del pago de intereses a futuro: los inversores invierten en el talento y esfuerzo de estudiantes individuales, con nombre y apellidos), o como Donorschoose.org, en el campo de la educación secundaria, en el que profesores de instituto postean sus necesidades (por ejemplo, dinero para comprar un nuevo microscopio para llevar adelante tal actividad en clase), y donantes particulares aportan el dinero necesario para esa actividad concreta, de la que pueden hacer un seguimiento a través de las fotos de la misma que los alumnos cuelgan en la web del proyecto.

La Universidad tiene un rol fundamental si es cierto que ésta es una economía del conocimiento (algo por demostrar aún en lugares donde ha reinado el ladrillo durante décadas). Eso implica que más y más empresas tendrán sus propias universidades (corporativas), cuyos instrumentos corpu.com). Y que algunas de esas universidades serán el referente en su campo, por delante de las universidades convencionales. Así, por ejemplo, ¿qué mejor lugar que el Network Rail Graduate Programme de los ferrocarriles británicos para aprender sobre redes de telecomunicaciones aplicadas a los ferrocarriles? O que las universidades de ThyssenKrupp, Intel o Microsoft, para aprender en la frontera de sus áreas de conocimiento. Véase, por ejemplo, el caso de la Dyson School of Design Innovation, en la que el fundador de la revolucionaria aspiradora Dyson propone una nueva forma de enseñar diseño industrial desde la aplicación del talento a la resolución de los problemas del día a día de los ciudadanos, más que desde una perspectiva más teórica de la cuestión.

Incluso veremos cómo países tradicionalmente receptores de estudiantes universitarios, como Estados Unidos, se dan cuenta de la desventaja que eso supone en un mundo global (sus estudiantes apenas salen del país, y, en consecuencia, están menos preparados para entender las lógicas globales de la economía actual), y deciden enviar a decenas de miles de sus estudiantes a descubrir mundo (la Paul Simon Study Abroad Foundation Act de 2007 urge el envío de un millón de estudiantes universitarios estadounidenses al extranjero).

Martín Varsavsky hace un relato interesante sobre su experiencia en las mejores universidades del mundo desde la visión de varias generaciones ¿donde esta el futuro que nos prometieron?

En este boletín interno bastante critico con el sistema sobre la Responsabilidad Social de las Universidades en Iberoamérica: «Las universidades, ¿no sabemos hacerlo? ¿no comprendimos la naturaleza substantiva de la demanda? ¿nos hemos ceñido demasiado a la formación del conocimiento y no desarrollamos nuestra capacidad para transferirlo adecuadamente a los intereses y necesidades específicas regionales? «

Toda esta dialéctica parece hoy mas obvia que nunca pero los cambios -a mi modo de ver- llegara de la mano privada y para ello desde ese activísimo de origen se propiciara a miembros proactivos, emprendedores, donde prime la motivacion frente al miedo al suspenso y se den facilidades para inspirar fuentes creativas de innovación. Sin esa burocracia interna, sin poltronas y flancos de poder, sino pensando en el pasado «dejen que lo hagan otros» por «como no se espabilen vendrán otros y lo harán«. Atrás quedaran aquellos que decían «nuestra tecnología y profesión mandan en el mercado por que estamos habilitados para ello» por estos otros que se implicaran en proyectos y se someterán a duras criticas saliendo airosos de la experiencia por que la competencia externa pisaba muy fuerte.

Seguramente los mas críticos dirán que una escuela de arquitectura no puede convertirse en un centro de intercambio económico o que papel jugaran los urbanistas si las empresas dirigen las universidades. Pero claro, muchas respuestas obvias también tienen esos enunciados ingenuos que parecen prosperar en los menos avezados en la materia y hacen cundir el pánico a modo de consignas. Es una metodología empleada desde el principio de la humanidad y empleado de manera consiente por aquello que se ven excluidos del pastel.
El planteamiento es mas simple si traemos a colación un ejemplo sobre como los romanos idearon los alcantarillados y para el caso de Sevilla lo instalaron en Itálica, hubieron que pasar diecinueve siglos para que tanto humanista, médicos o científicos se dieran cuenta que la gente se moría a mansalvas y que el sistema de saneamiento era insalubre.
Escribí y endose la obra Miedo a la Libertad en mi post de estudiante de arquitectura que yo añadiría «cuidado! contagioso» por que dado las resistencias al cambio las cosas no cambiaran mucho.

La forma proactiva de aprendizaje yo la complementaria con cualquier iniciativa e incluiría en cualquier cuestionario o ejercicio universitario varias materias de contestación y valorable en la calificación: Por ejemplo: ¿De que manera podrías contribuir a mejorar la escuela, puedes investigar una materia que te guste y aplicarla a un campo concreto de la vida ordinaria, pon un ejemplo, que te parece aberrante en el sistema universitario actual. Serias capaz de idear un proyecto autónomo para llevarlo a cavo en tu ámbito de barrio, familiar, ciudad….? Podrías valorar en un cuestionario anónimo mi labor como docente y la clase impartida?…es solo un símil de cuestionario, que lógicamente debería tener mas carga temática.

Si hay un cambio posible este seria siempre desde las propuestas proactivas y con una visión privada, para cambiar las universidades publicas habría que cerrarlas y volverlas a abrir al día siguiente con las cambios ya efectuados.
Esperemos que un sistema mas humanista y menos anclado en el sistema antiguo no tenga que esperar diecinueve siglos para canalizar sus restos.

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